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(Dealing With Asthma Triggers)

Cuando Mateo y Carolina quedan, suelen hacerlo en casa de Mateo. Tomaron esa decisión porque Mateo es alérgico a ciertos animales domésticos y Carolina tiene un gato.

Emilia es un as del fútbol, pero durante un tiempo pensó que tendría que dejar su deporte favorito por culpa del asma. De todos modos, con la ayuda de su médico, Emilia descubrió que, si utilizaba el inhalador antes de cada entrenamiento o partido podía rendir al máximo.

Sara no soporta el humo del tabaco -a veces le desencadena ataques de asma. Por eso no permite que nadie fume a su alrededor.

Mateo, Emilia y Sara tienen una cosa en común: todos están controlando su asma manteniendo los desencadenantes a raya.

¿Qué es un desencadenante?

Las personas que padecen asma tienen un problema crónico, o persistente, en las vías respiratorias de los pulmones, las cuales están inflamadas y llenas de mucosidades. Este problema empeora cuando se exponen a determinados desencadenantes de los síntomas asmáticos, como los gatos, el ejercicio o el humo.

Los desencadenantes son sustancias, condiciones atmosféricas, o actividades que son inofensivas para la mayoría de personas pero en las personas con asma pueden provocar tos, resuello, respiración sibilante (hacer "pitos" al respirar) y opresión de pecho. Los desencadenantes, en realidad, no causan el asma (nadie sabe exactamente cuál es la cusa del asma) pero, como indica su nombre, pueden desencadenar síntomas y crisis asmáticas.

Cada persona que padece asma tiene desencadenantes distintos. Por eso los gatos activan el asma de Mateo pero no tienen ningún efecto sobre el asma de Emilia. Hay personas que tienen sólo uno o dos desencadenantes, mientras que otras tienen más de diez. Algunos desencadenantes son estacionales y los hay que hasta pueden dejar de afectar a un adolescente con asma conforme se va  haciendo mayor.

Los desencadenantes del asma más frecuentes incluyen:

  • alergenos (cosas que provocan reacciones alérgicas, como la caspa animal y el polen)
  • irritantes aerotransportados (como el perfume, el humo y la contaminación aérea)
  • catarros o gripes
  • condiciones meteorológicas
  • ejercicio físico

Cómo mantener a raya los desencadenantes más frecuentes

Alergenos. Son los desencadenantes más frecuentes de los síntomas asmáticos. Incluyen el moho, los ácaros del polvo, las cucarachas, el polen, las esporas y la caspa (escamas de piel), saliva, orina y plumas de los animales.

Es imposible evitar todos los alergenos, pero hay algunas cosas que puedes hacer:

  • Mantén tu habitación lo más limpia y libre de polvo posible - esto significa que deberás quitar el polvo y pasar la aspiradora por lo menos una vez a la semana y evitar el desorden. Tal vez tengas que guardar tus viejos animales de peluche, cintas conmemorativas, tapices, macramés o cualquier objeto que tenga flecos en un caja y llevarla al trastero.
  • Lava las sábanas en agua caliente una vez por semana y deshazte de las almohadas y edredones de plumas. Utilizar fundas especiales para cubrir las almohadas, almohadones y colchones también te ayudará.
  • Deshazte de cualquier alfombra, alfombrilla, moqueta y cortina que tengas en el dormitorio. Todos estos tejidos tienden a retener alergenos que desencadenan crisis asmáticas.

Si tienes alergias que te empeoran el asma, es posible que también necesites tomar algún medicamento o ponerte inyecciones para tratar la alergia subyacente. Tu médico te lo indicará.

Irritantes. Difieren de los alergenos en que también pueden afectar a personas que no padecen alergias ni asma. A la mayoría de la gente, los irritantes no le crean grandes problemas, pero a las personas con asma les pueden desencadenar crisis asmáticas. Los irritantes más habituales incluyen los perfumes, los aerosoles, los productos de limpieza, el humo del tabaco o de la combustión de madera, los vapores de pintura o gasolina y la contaminación aérea. Incluso las cosas que pueden parecer inocuas, como las velas aromáticas o la cola, pueden desencadenar crisis asmáticas en algunas personas.

Si te das cuenta de que alguno de los productos de limpieza que se utilizan en tu casa te desencadena síntomas asmáticos, pide a tu familia que se cambie a una versión no perfumada o que no sea en aerosol. Si te molesta el humo, es obvio que la gente que fume a tu alrededor será un desencadenante de tus síntomas asmáticos. Pero una chimenea encendida o un horno de leña también pueden darte problemas.

Si la contaminación aérea te desencadena síntomas asmáticos, el hecho de conectar el aire acondicionado o un purificador te puede ayudar. Para saber qué días pueden ser buenos y malos para ti, fíjate bien en los índices de contaminación cuando den el parte meteorológico. Y, en los días donde los índices de contaminación sean especialmente altos, intenta pasar el máximo tiempo posible en interiores y utiliza el aire acondicionado, sea quedándote en tu casa o, por ejemplo, pasando la tarde en unos grandes almacenes.

Infecciones respiratorias. Este tipo de infecciones incluyen la gripe y los catarros. La mejor forma de prevenirlas es lavándote las manos regularmente y evitando a las personas que están enfermas. Ponerte cada año la vacuna antigripal también es una buena idea. Pídele a tu médico que incluya instrucciones en tu plan de acción contra el asma sobre qué debes hacer si notas que te estás acatarrando o estás contrayendo una gripe.

Condiciones meteorológicas. Las condiciones meteorológicas también pueden desencadenar síntomas asmáticos. El viento puede remover el polen y las esporas de los árboles y jardines, haciéndolos circular por el aire. El clima muy frío o muy cálido, así como la humedad, también pueden desencadenar síntomas asmáticos.

Si sabes que ciertas condiciones meteorológicas te empeoran el asma, ten en cuenta las predicciones meteorológicas a la hora de programar tus actividades y adopta precauciones en los días problemáticos. Tu plan de acción contra el asma también debería incluir los pasos a seguir cuando las condiciones meteorológicas estén repercutiendo negativamente sobre tus síntomas.

Algunas personas con asma sólo tienen un desencadenante: el ejercicio físico. Junto con los alergenos, el ejercicio es uno de los principales desencadenantes del asma - entre el 80% y el 90% de las personas que padecen asma desarrollan síntomas cuando practican ejercicio. Afortunadamente, no es necesario que evites hacer ejercicio del mismo modo en que debes evitar otros desencadenantes. Los médicos han descubierto que las personas que padecen asma pueden hacer muchas cosas que les permiten practicar el ejercicio que necesitan practicar para mantenerse sanos y felices. Habla con tu médico sobre las precauciones a adoptar y los pasos especiales a seguir antes, durante y después de hacer ejercicio.

Hay un paso que no te podrás saltar independientemente de cuáles sean los desencadenantes de tus síntomas asmáticos: llevar siempre encima el medicamento "de rescate", o alivio inmediato.

Revisado por: Elana Pearl Ben-Joseph, MD
Fecha de la revisión: junio de 2007