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(Jaundice in Healthy Newborns)

La ictericia, un trastorno frecuente en los recién nacidos, se refiere al color amarillento de la piel y la esclerótica (el blanco del ojo) provocado por un exceso de bilirrubina en la sangre. La bilirrubina es el producto resultante de la descomposición normal de los glóbulos rojos.

Normalmente la bilirrubina es procesada por el hígado y se excreta en forma de bilis a través de los intestinos. La ictericia aparece cuando la bilirrubina se acumula más deprisa de lo que el hígado del recién nacido es capaz de descomponer y eliminarla del cuerpo. Esto puede deberse a diverso motivos, como:

  • El hígado del recién nacido todavía se está desarrollando y su inmadurez no le permite eliminar la cantidad adecuada de bilirrubina de la sangre.
  • Se produce más bilirrubina de la que es capaz de procesar el hígado del recién nacido.
  • Los intestinos reabsorben una cantidad demasiado elevada de bilirrubina antes de que el recién nacido la pueda eliminar a través de la las heces.

En algunos bebés, un nivel elevado de bilirrubina -generalmente superior a 20 mg- pueden provocar sordera, parálisis cerebral u otras lesiones cerebrales. En contadas ocasiones, la ictericia de un lactante indica que padece hepatitis. La Academia Americana de Pediatría recomienda examinar a todos los lactantes a los pocos días de nacer para determinar si tienen ictericia.

Tipos de ictericia

Hay varios tipos distintos de ictericia neonatal. Los más frecuentes son:

Ictericia fisiológica (normal): presente en más del 50% de los recién nacidos, este tipo de ictericia se debe a la inmadurez del hígado del lactante, lo que determina que la bilirrubina se procese lentamente. Generalmente aparece entre los dos y cuatro días de vida y desaparece cuando el bebé tiene entre una y dos semanas de vida.

Ictericia en bebés prematuros: este tipo de ictericia es frecuente en los bebés prematuros, que tardan más en regular eficazmente la excreción de bilirrubina.

Ictericia asociada a la lactancia materna: la ictericia que presenta entre un 1% y un 2% de los recién nacidos alimentados con leche materna está provocada por determinadas sustancias presentes en la leche materna, que pueden hacer que el nivel de bilirrubina del bebé supere los 20 mg. Estas sustancias impiden la excreción de bilirrubina a través de los intestinos. Este tipo de ictericia aparece entre los cuatro y los siete primeros días de vida y suele durar de tres a 10 semanas.

Incompatibilidad de grupos sanguíneos (Rh o problemas con los grupos A, B, AB y O): si un bebé tiene un grupo sanguíneo distinto al de su madre, es posible que la madre produzca anticuerpos que destruyan los glóbulos rojos del pequeño, lo que provocará una acumulación repentina de bilirrubina en la sangre del recién nacido. La ictericia provocada por la incompatibilidad de grupos sanguíneos suele aparecer el primer día de vida. En el pasado, los problemas de Rh eran la causa de los casos de ictericia más graves, pero ahora pueden prevenirse inyectando inmunoglobulina Rh a la madre en las 72 horas que siguen al parto, lo que impide que fabrique anticuerpos que podrían poner en peligro la vida del bebé.

Síntomas y diagnóstico

La ictericia suele aparecer alrededor del segundo o tercer día de vida. Comienza por la cabeza, desde donde se va extendiendo al resto del cuerpo en sentido descendente. La piel de un bebé con ictericia es amarilla, apareciendo esta coloración primero en la cara, luego en el pecho y el abdomen y, por último, en las piernas. La esclerótica del lactante también puede adquirir una tonalidad amarillenta.

Puesto que en la actualidad se suele dar el alta a los bebés uno o dos días después del nacimiento, los padres deben estar pendientes de sus hijos recién nacidos para detectar posibles signos de ictericia.

Una prueba sencilla para detectar la ictericia en un recién nacido es presionarle suavemente con el dedo la punta de la nariz o la frente. Si al hacerlo la piel del lactante se ve blanca (esta prueba es válida para todas las razas), significa que no padece ictericia. Pero, si presenta un color amarillento, usted debería ponerse en contacto con el pediatra para comprobar si su hijo presenta una ictericia clínicamente importante.

En la consulta del pediatra, es posible que a su hijo le extraigan una pequeña muestra de sangre para determinar el nivel de bilirrubina. La gravedad de la ictericia dependerá de la edad del bebé y de la presencia de otros trastornos.

Cuándo llamar al pediatra

Usted debería llamar inmediatamente al pediatra si detecta signos de ictericia durante las primeras 24 horas de vida del bebé, si la ictericia se extiende a los brazos o las piernas, si el bebé tiene más de 37,8? de fiebre o si parece enfermo o se comporta como si lo estuviera. (En niños menores de cinco años, la temperatura se debe tomar por vía rectal, auricular -en el oído o en otro lugar seguro). También debería llamara al pediatra si el color amarillento de la piel del bebé se intensifica después del séptimo día, si la ictericia no remite en 15 días, si el bebé no está ganando peso adecuadamente o si le preocupa el intenso color amarillento de su piel.

Tratamiento

Si la ictericia es leve o moderada, a los cinco o siete días de edad el bebé empezará a regular por sí solo el exceso de bilirrubina. Si la ictericia no remite, es posible que el pediatra le recomiende fototerapia -un tratamiento con luz ultravioleta que ayuda al organismo a eliminar el exceso de bilirrubina, alterándola o favoreciendo su eliminación a través del hígado.

El pediatra también le puede recomendar que alimente más frecuentemente al bebé, sea con leche materna o artificial, para ayudarle a eliminar la bilirrubina a través de las heces. Muy poco frecuentemente, es necesario hacer un intercambio de sangre para proporcionar al bebé sangre limpia y, así, eliminar el exceso de bilirrubina.

Si su bebé desarrolla una ictericia de más de una semana de duración, es posible que el pediatra le sugiera que deje de amamantarlo temporalmente. Durante ese período, usted podrá seguir extrayéndose leche manualmente o utilizando un extractor para mantener su producción de leche y así poder reanudar la lactancia materna una vez se haya recuperado el bebé.

Si la cantidad de bilirrubina de un lactante es elevada, es posible que tengan que volverlo a ingresar en el hospital para someterlo a tratamiento. De todos modos, una vez desciende el nivel de bilirrubina, es poco probable que éste vuelva a subir.

Actualizado y revisado por: Steven Dowshen, MD
Fecha de la revisión: abril de 2005